Por Raquel Capel · Dietista-Nutricionista y Entrenadora Personal (Col. MAD00574)
No hace falta esperar a tener «un problema serio» para pedir cita con el nutricionista. Bajar de peso es, sin duda, uno de los motivos más habituales para acudir a consulta, pero está lejos de ser el único, y a veces ni siquiera es el más importante. Hay señales muy concretas, algunas físicas y otras relacionadas con etapas de la vida, que indican que ha llegado el momento de pedir ayuda profesional. Hablamos con Raquel Capel, dietista-nutricionista, sobre cuándo merece la pena dar ese paso.
Raquel Capel, responsable de nutrición de la plataforma de entrenamiento Entrena Virtual, nos explica en qué ocasiones deberíamos acudir a un nutricionista. Pero, antes de nada, ¿sabes exactamente lo que puede hacer por ti este profesional?
Las funciones de un nutricionista
Antes de acudir a un experto, conviene saber exactamente qué vas a recibir en su consulta. Raquel nos cuenta que «entre las funciones de un nutricionista no se encuentra la de realizar pruebas médicas, sino que, en consulta, tras entrevistar al paciente y en caso de sospecha de patologías, ha de derivar al correspondiente médico especialista, que es quien se encarga de realizar las pruebas diagnósticas pertinentes que dictaminen el estado de salud del paciente».
Sin embargo, el dietista-nutricionista podrá aplicar la dietoterapia necesaria y adecuada a la patología diagnosticada. De esta forma, el paciente podrá mantener la sintomatología de su enfermedad bajo control, de la mano del tratamiento médico en caso de que lo tuviera pautado. Si quieres conocer con más detalle todos los motivos por los que vale la pena este acompañamiento profesional, te lo contamos en este otro artículo.
Señales de que es el momento de acudir al nutricionista
Síntomas digestivos que se repiten
«Si una persona, de forma objetiva y recurrente, manifiesta una sintomatología concreta y no consigue determinar el origen que la desencadena, deberá acudir al dietista-nutricionista para que pueda realizarle la correspondiente entrevista nutricional y derivar al especialista médico, en caso de ser necesario», explica Raquel. Si tienes hinchazón de forma recurrente, si haces malas digestiones… En resumen, si algo relacionado con tu aparato digestivo o con tu alimentación no va como debería, esa es una señal clara para pedir cita.
Cambios de peso o de energía que no entiendes
Otra señal habitual es notar que tu peso o tu composición corporal cambian sin que tú hayas modificado nada de forma consciente, o sentir que tu energía está más baja de lo habitual sin causa aparente. En estos casos, un plan de nutrición personalizado permite entender qué está pasando y corregirlo con criterio, en lugar de recurrir a soluciones improvisadas.
Una relación complicada con la comida
Cuando la relación con la comida genera ansiedad, culpa o un control excesivo, también es momento de pedir ayuda. En los casos de mayor complejidad, como los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el nutricionista trabaja siempre en coordinación con el equipo médico y psicológico correspondiente: no sustituye ese acompañamiento, lo complementa desde la parte de la alimentación.
Etapas vitales y salud de la mujer
Embarazo, lactancia, menopausia… cada etapa de la salud de la mujer tiene necesidades nutricionales distintas, y no siempre coinciden con lo que hacíamos antes. Lo mismo ocurre con niños, adolescentes, personas mayores o deportistas de cualquier nivel que buscan mejorar o aprender adecuados hábitos alimenticios, mejorar su composición corporal, perder grasa o ganar/mantener masa muscular. Y, por supuesto, también hay que acudir al nutricionista para solucionar patologías digestivas, alergias y/o intolerancias alimentarias, que necesitan una dietoterapia adecuada, de la mano del tratamiento médico.
El error más frecuente: el autodiagnóstico
Uno de los errores más frecuentes que cometemos los pacientes es autodiagnosticarnos y empezar a restringir alimentos que consideramos que nos «sientan mal». «Se recomienda no eliminar ni restringir alimentos de forma voluntaria sin asistir previamente al dietista-nutricionista, que será quien determine si es necesario o no acudir a un médico especialista», dice Raquel. La razón principal es que, si no conocemos el origen del síntoma, podemos estar enmascarando patologías más graves.
Así que sí, si quieres perder peso tienes que acudir a un nutricionista, pero, como hemos visto, hay muchas más señales que pueden y deben llevarte a su consulta.
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En Raquel Wellness entendemos este proceso como un acompañamiento, no como un plan cerrado: el punto de partida es la valoración inicial, pero lo que de verdad ayuda a sostener el cambio en el tiempo es el seguimiento cercano y personalizado. Si reconoces alguna de estas señales, puedes contactar con nosotras o conocer nuestra consulta presencial en Madrid.
Si te reconoces en alguna de estas señales, el primer paso es una consulta de nutrición presencial en Madrid, donde valoramos tu caso concreto antes de proponerte nada.